
—Yo antes, era bulímica.
—¿Sabes leer la mente?
Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno, son las mismas que alumbraron con sus palidos reflejos hondas horas de dolor , y aunque no quize el regreso siempre se vuelve a su primer amor. La quieta calle, donde el eco dijo tuya es mi vida, tuyo es mi querer, bajo el burlon, mirar de las estrellas que con indiferencia, hoy me ven volver...